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Las finanzas sostenibles son aquellas que condicionan el crecimiento económico hacia un desarrollo más humano y equilibrado. Existen 3 tipologías dentro de las finanzas sostenibles:

  • Inversión Socialmente Responsable (ISR): inversiones que incluyen criterios medioambientales, sociales y de gobernanza a parte de los estrictamente económicos (riesgo, rentabilidad y liquidez). También se incluyen las inversiones de impacto, cuya finalidad es generar impacto social, medioambiental y retorno financiero.
  • Banca ética: aquella banca que desarrolla su actividad siguiendo desde un principio los criterios de transparencia, democracia y sostenibilidad junto a los financieros de la banca clásica.
  • Microfinanzas: facilita servicios financieros básicos a colectivos en riesgo de exclusión financiera (cuentas corrientes, tarjetas de débito, préstamos…). El objetivo es incluir a dichos colectivos en los aspectos financieros.

A su vez, las finanzas sostenibles permiten el uso de distintos productos de financiación que fomentan el desarrollo sostenible:

  • Fondos de pensión y de inversión: instrumentos de inversión y ahorro compuestos por el patrimonio de un grupo de inversores particulares y cuya gestión recae sobre una entidad gestora.
  • Bonos verdes y sociales: emisiones de deuda pública o privada centradas en la financiación de proyectos destinados a un impacto ambiental o social positivo.
  • Capital de riesgo social: inversiones con criterios de sostenibilidad hacia empresas no cotizadas.
  • Microcréditos: pequeños créditos para el emprendimiento o desarrollo de negocios con dificultad para acceder a financiación, cuyo objetivo es fomentar el autoempleo a nivel social.